lunes, 19 de diciembre de 2016

El PAN ha perdido identidad e ideología
Eduardo Martínez Arcila.
Desde que ascendió al poder presidencial, en el año 2000, el Partido Acción Nacional comenzó un gradual y constante proceso de cambio que lo alejó de las bases, de esa militancia que creía en la democracia interna y en el cambio producto del voto universal, de una ideología humanista que le dio identidad desde su fundación, en 1939.

Actualmente el panorama en el PAN es totalmente distinto y Quintana Roo no es la excepción. Se vive una etapa de indiferencia hacia las bases. Los que hoy tienen el poder en el partido, en puestos de elección y que ejercen liderazgos, como Eduardo Martínez Arcila, Patricia Sánchez Carrillo, Alicia Ricalde Magaña, Sergio Bolio, Trinidad García Argüelles, entre otros, se sienten iluminados; han convertido a Acción Nacional en una camarilla de capos que controlan sus respectivos territorios, que ponen y disponen de candidaturas para ellos y sus incondicionales que les aseguran continuar ejerciendo la toma de decisiones al interior.
Ha sido tal el cambio que la democracia interna ha cambiado por el “dedazo”, decisiones cupulares,  compra de votos y conciencias en las elecciones de los comités municipales y el estatal. El PAN se ha convertido en lo que siempre criticó, en un PRI pintado de azul, con todos los vicios del tricolor.
José Ynés Peraza Azueta (QEPD).
Lejos están los días cuando el blanquiazul ejercía una oposición verdadera, cuando era un contrapeso con ideología en el Congreso local y en los municipios. En este sentido es necesario recordar a uno de aquellos panistas, que si bien decidió renunciar al partido por cuestiones muy particulares, fue una de las piedras angulares de la lucha que llevó a cabo Acción Nacional en años en los que ser oposición era algo realmente serio y difícil: José Ynés Peraza Azueta, fallecido este fin de semana.
Peraza Azueta fue un hombre con defectos y virtudes. En sus tiempos fue un gran luchador, representante del panismo y de la oposición verdadera en Quintana Roo, cuando en el partido se trabajaba sin recursos, sin sueldo, buscando resultados y objetivos. En esas circunstancias el panismo floreció y tuvo presencia en el estado, en los tiempos en los que Quintana Roo era gobernado por un mandatario incluso más represivo que Roberto Borge, Mario Villanueva Madrid, quien ejerció una gran represión y hostigamiento hacia la oposición.
Fue persona de profunda convicción y valores morales, destacado por proyectar siempre la mística del panismo.
Sin embargo esa lucha dentro del PAN terminó cuando siendo su dirigente nacional Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, le asestó el primer golpe a su propio partido en Quintana Roo.
Alicia Ricalde Magaña.
Felipe Calderón, siendo presidente del partido durante el periodo 1994-1997 y diputado federal, envió una comisión encabezada por el ex diputado federal Víctor Alejandro Vázquez Cuevas (Pipo), quien en su calidad de delegado del CEN destituyó a José Ynés, quien en ese momento buscaba ser candidato del PAN a la presidencia municipal de Othón P. Blanco, con amplias ventajas de triunfo. Pero al ser expulsado buscó refugio en el Partido del Trabajo.
José Ynés y un numeroso grupo de panistas se negaban a entregar las instalaciones del Comité Directivo Estatal del PAN, que en ese entonces se ubicaba en la Calzada Veracruz, en Chetumal. Durante días estuvieron apostados a fin de no ceder y no dejar el partido en manos de Calderón Hinojosa, que a través de su delfín ex diputado federal “Pipo” logró arrebatar la dirección del partido a José Ynés Peraza e imponer a sus candidatos empresarios a la presidencia municipal de Benito Juárez, Mercedes Hernández Rojas, y Francisco López Mena a la gubernatura, en 1999.
Uno de los grandes logros fue cuando en el periodo 1996-1999 se logró por primera y única vez colocar a siete panistas en aquella VIII Legislatura local, por la vía plurinominal. Mario Baeza Cruz fue el primer “gestor” panista, lo que hoy llaman “operador político”, a la usanza priista, donde Antonio Rico Lomelí fue el único diputado panista por la vía mayoritaria.
Patricia Sánchez Carrillo.
Sin embargo Baeza Cruz comenzó una trayectoria gris, tras realizar maniobras no tan rectas para negociar y apoyar a todo el grupo donde queda incrustada su madrina política como diputada, la polémica Alicia Concepción Ricalde Magaña, desde entonces hubo cierta empatía política entre empleado y empleadora, pues Baeza fue quien coordinó la campaña 2008-2011 de la ex alcaldesa isleña y después operar a favor de Rogelio Márquez Valdivia, otro oscuro personaje del PAN en ese tiempo, afín a Alicia Ricalde.
Por último cabe recordar que durante el periodo en que Peraza Azueta fue presidente estatal del PAN se impartieron cursos de capacitación para los militantes, como el CICOPAN (Curso Inicial para panistas) o el Diplomado en Administración Pública (para funcionarios o futuros funcionarios panistas).
Es cierto que al final de su periodo José Ynés Peraza perdió el piso y al querer seguir en el poder estableció amistades y alianzas que le costaron el descredito y salida del partido, pero representó en su tiempo la esencia del panismo con ideología, que luchó por abrir espacios dentro de la política local.

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