Obesidad,
una epidemia que requiere
distintos frentes de atención
CIUDAD
DE MÉXICO.— La obesidad y los trastornos que trae consigo, como son el aumento
de presión arterial, azúcar alta, exceso de grasa corporal, niveles anormales
de colesterol y triglicéridos, que en conjunto se conocen como síndrome
metabólico, es un problema de salud pública en México que ha encendido los
focos de alerta, pues hoy en día tres de cada diez niños entre 5 y 11 años
tienen sobrepeso u obesidad, mientras que siete de cada diez adultos presentan
sobrepeso u obesidad.
Iniciativas
como gravar con impuestos refrescos, dulces y demás productos con alto
contenido calórico ha funcionado para atender esta epidemia de obesidad, pero
lo ha hecho de manera parcial, consideró Bárbara Vizmanos Lamotte, especialista
en nutrición y salud, pues el gravamen “afecta a las poblaciones menos
favorecidas económicamente porque son las que compran estos alimentos. Además
de la política de imponer un impuesto a un producto o ingrediente hay que tener
una política de informar sobre mejores prácticas alimenticias”.
La
experiencia mexicana, resaltó la especialista, incluso se ha retomado en otros
países, sin embargo, desde su perspectiva, “lo ideal es que no solo existan
políticas impositivas, sino también de educación a la población en las que se
le haga ver a las personas que lo que está comiendo es o no saludable. Todo ser
humano sabe más o menos lo que tiene que consumir, pero no por conocimientos
formales, sino porque durante milenios ha encontrado aquello que le proporciona
un equilibrio saludable. No obstante, en el ambiente actual podemos fácilmente
desequilibrarnos”.
La
coordinadora de Investigación del Centro Universitario de Ciencias de la Salud
de la Universidad de Guadalajara ha aportado elementos a los nutriólogos para
que les sirvan de referencia en la evaluación y tratamiento de sus pacientes.
Cuando llegó a México proveniente de España, Vizmanos Lamotte se preguntaba
cómo le hacían los nutriólogos para cuantificar la alimentación del mexicano
porque, por ejemplo, hay diferentes tamaños de tacos y de porciones, así que
elaboró con su equipo de trabajo y en colaboración con investigadores de
Francia y España, un álbum fotográfico de alimentos mexicanos.
“Por
lo que sé es el único que hay en el país y que está validado. Este álbum
contribuye a que el nutriólogo cuando hace la evaluación de lo que come una
persona, tenga el soporte visual de lo que muestra esa persona y se reduce el
riesgo de error al reportar la cantidad de alimentos”, destacó la integrante de
la Academia Mexicana de Ciencias.
Asimismo,
la experta trabajó junto con otros colegas en la validación de un cuestionario
de frecuencia de consumo que permite diagnosticar en distintos periodos con qué
asiduidad un paciente consume determinados alimentos y en qué cantidad. Estas
preguntas sirven al nutriólogo para identificar su ingesta diaria en parámetros
de energía y macronutrientes como proteínas, lípidos e hidratos de carbono.
“A
partir de este cuestionario generamos un Índice de Calidad de la Dieta
Mexicana, acorde con lo que se llama la dieta correcta o el plato del bien
comer con el que se puede cuantificar si lo que consume una persona, grupo o
comunidad específica es suficiente en energía, consumo de calcio, hierro,
etcétera, y proporcionar una retroalimentación detallada y cuidadosa”, destacó
la doctora en medicina y cirugía por la Universidad Rovira i Virgili, España.
Uno
de los errores más comunes de las personas a la hora de hacer dieta es no
acudir con un profesional e imponerse restricciones alimentarias que pronto las
hacen desistir de sus intentos por bajar de peso. Se pueden hacer cambios
drásticos, pero se tienen que sostener a largo plazo o bien hacer cambios
progresivos en hábitos alimentarios que siempre estén orientados por los
nutriólogos.
“Entre
los hábitos recomendados está consumir agua simple en cantidad suficiente,
dejar las bebidas azucaradas, entre ellas refrescos y jugos naturales.
Incrementar el consumo de frutas y verduras, así como reducir el de carnes
rojas pues sabemos que para el organismo es más saludable consumir carnes
blancas como pescado, pollo o pavo”, comentó Vizmanos Lamotte.
Otro
reto para México, y que discuten los profesionales de la salud, es lograr que
los productos o ingredientes tengan etiquetados más sencillos sobre la
información calórica y nutrimental que contienen. Chile y Francia han dado
pasos en ese sentido que han resultado beneficiosos para la población pues un
etiquetado sencillo permite a la población saber en una leída si el producto es
saludable o no sin necesidad de conceptualizaciones ni procesos matemáticos
según las porciones, como ocurre en la actualidad.
La
obesidad a la larga ocasiona diabetes, enfermedades cardíacas y accidentes
cerebrovasculares. Atender esta enfermedad es urgente, añadió la cofundadora e
integrante de la Red Iberoamericana sobre el Estudio del Síndrome Metabólico.
“En Europa hay estudios que apuntan que las personas que consumen más vegetales
y frutas de origen orgánico reducen el riesgo de enfermedades en 25%. Son
señales que tendríamos que estar escuchando y atendiendo en México”, subrayó.
(Academia Mexicana de Ciencias).
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