miércoles, 11 de abril de 2018


La corrupción, de la calle a las cúpulas del Estado

CIUDAD DE MÉXICO.— El problema de la corrupción debe ser analizado desde un ángulo sistémico para, entre otros, reconocer que la corrupción del viejo régimen tenía una relación con su política tributaria, y que las privatizaciones que se prometieron como un instrumento para terminar con la corrupción durante las reformas neoliberales tendieron a concentrarla en las cúpulas y en los sectores medios de la burocracia a expensas, muchas veces, de las filas inferiores del gobierno, sostuvo el antropólogo Claudio Lomnitz-Adler.

De hecho, habría que también admitir que “las reformas neoliberales dejaron un gobierno relativamente más débil y más fácil de intimidar, manipular o coptar desde los particulares, incluidos los particulares pertenecientes al crimen organizado”, añadió el investigador de la Universidad de Columbia.
Lomnitz-Adler planteó que, si hoy en México se diera una discusión cabal sobre el tema de la corrupción, se debería empezar por reconocer la importancia de contar con políticas que fortalezcan lo público frente “a la privatización rampante y el capitalismo salvaje” que en la actualidad priva en sectores muy importantes de la economía nacional.  El también historiador dijo que el combate a la corrupción debe pasar necesariamente por un estudio y un análisis del sistema de tributación y de cómo se financian los gobiernos, así como por una genuina política de responsabilidad, “misma que hoy por hoy brilla por su ausencia”.
Durante el ciclo de conferencias: Los problemas nacionales y el derecho, en la mesa titulada Corrupción como fenómeno social, que coordina el ministro José Ramón Cossío Díaz, miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de Ciencias, Claudio Lomnitz-Adler señaló que en un contexto así, es un error comenzar a analizar el problema de la corrupción desde la moralidad.
La corrupción como estrategia de gobernanza y como estrategia privatizadora
Al abordar este tema, el investigador hizo referencia al antiguo régimen en México, lo que era el sistema político postrevolucionario hasta la época de los ex presidentes Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari, y al régimen durante las profundas reformas que empezaron a hacerse en el sistema de gobernar en la economía de los años 80 y 90.
“En el antiguo régimen, la corrupción era una estrategia de gobierno implementada de manera informal, pero a nivel sistémico. Este aspecto sistémico se relaciona con el sistema tributario en el país. México es y ha sido a lo largo del siglo XX uno de los países de América que recoge menos impuestos, algo de lo que los mexicanos no están muy conscientes”, destacó.
A partir de la expropiación petrolera, en la época del general Lázaro Cárdenas, el Estado mexicano se financió desproporcionadamente de los réditos petroleros y mantuvo una política de recaudar muy pocos impuestos sobre la renta, predial y, durante muchos años también, bajos impuestos sobre el valor agregado.
Desde la perspectiva de Lomnitz-Adler, en un ambiente así, la corrupción floreció como una manera de subsidiar el trabajo del gobierno y el sistema corrupto del viejo régimen tuvo distorsiones desde el punto de vista de la justicia, ya que los mecanismos corruptos favorecen regular y sistemáticamente al que tiene dinero por encima del que no lo tiene. El que tenía dinero para dar propina recibía, por ejemplo, mejor servicio de recolección de basura.
El viejo régimen, añadió el antropólogo, era de corruptelas que operaban en instancias abajo y que subían internamente por el sistema: el policía cobraba mordidas, le pagaba cuotas al supervisor y así sucesivamente, “era un sistema de extracción a nivel de la calle y ahora lo que se ve es un sistema de extracción a nivel cupular”.
Era la alternativa para mantener un sistema de servicios eficaz en el que se pudiera exigir, por ejemplo, limpieza, admitió. Sin embargo, el profesor de la Universidad de Columbia subrayó que  “la no corrupción hubiera tenido por fuerza que pasar por una reforma tributaria profunda a la que se resistió siempre la sociedad mexicana y que el gobierno por su lado no quiso imponer, entonces es un cierto arreglo entre el gobierno y la sociedad”.
La transición neoliberal
La corrupción en la era neoliberal tiene una problemática diferente. Esas reformas durante las décadas de los 80 y 90 implicaron varios cambios desde el ángulo de la corrupción. En primer lugar, las reformas buscaban adelgazar al Estado, que era representado frecuentemente como obeso, ineficiente y sucio, justamente por corrupto.
La propuesta principal para adelgazarlo fue a través de la privatización, así comenzó la venta de empresas, la ampliación de los derechos de propiedad privada poniendo fin a la reforma agraria, y realizando cambios a las leyes de inversión extranjera. Se inició la implementación de servicios privados para suplementar el trabajo de gobierno. Hubo contratación de empleados, construcción de cárceles y carreteras privadas y así se fueron privatizando funciones que habían estado monopolizadas por el Estado.
Este movimiento amplio de privatización presentó nuevas formas de corrupción diferentes a las que fueron más características del viejo régimen. “Parte de la idea que estoy tratando de compartir es que es problemático pensar en la corrupción como un problema eterno que pudiera venir de los aztecas o con la llegada de los españoles, porque cada régimen o momento histórico tiene sus formas”, dijo Lomnitz-Adler.
De esta forma, la privatización abrió la puerta a una serie de corruptelas. El Estado, al despojarse de las funciones que realizarían empresas privadas, necesitó licitar, lo cual se convirtió en una fuente de corrupción mucho más importante de lo que habían sido antes.
“Vuelvo a recalcar que estas modalidades de corrupción, características de la transición neoliberal implican de manera preferencial arreglos de cúpula, la corrupción se quedó en actores políticos encumbrados. En lugar de la imagen de corrupto como la del policía de tránsito o funcionarios de bajo nivel, de pronto la imagen de la corrupción sube a nivel cupular”, apuntó.
De acuerdo con Claudio Lomnitz-Adler, la definición de corrupción viene de la idea de romper algo juntos, co-romper. La palabra misma desde su origen sugiere una actividad en la que existe una tensión en el mundo social entre los intereses de los particulares que se pueden juntar en un momento dado y el interés general de la comunidad.
“Esto es un problema sociológico básico de cualquier sociedad que no tiene que ver con el ADN de ninguna otra, tiene que ver con la lógica misma de lo social. En México, en el antiguo régimen se veía a la corrupción, principalmente, como un sistema de extorsión del gobierno y ahora muchas veces se le ve como un asalto al Estado desde los privados”, indicó. (Academia Mexicana de Ciencias).

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