Estados
Unidos y Cuba,
una relación siempre avinagrada
N. Mario Rizzo M.
Un
estrecho muy angosto, el de la Florida, ha separado geográficamente a los Estados
Unidos y Cuba desde mucho antes de ser naciones; pero realmente la mayor separación
ha sido siempre consecuencia de absurdas aspiraciones, intereses políticos y
económicos, y un tradicional desprecio hacia sus vecinos por parte, si no del
pueblo norteamericano, de muchos de los integrantes de su clase política.
Hoy
en día existen cubanos que verían con buenos ojos que la isla hubiese formado
parte de la Unión Norteamericana; cierto que son pocos y desprovistos de
argumentos capaces de acrecentar la cifra de interesados, pero a inicios del
siglo XIX fue una de las corrientes ideológicas opuestas al reformismo
ligeramente tolerado por la corona española.
Aquellos
anexionistas buscaron el apoyo norteamericano para oponerse al coloniaje
ibérico, algunos eran honestos en cuanto a su admiración por la gran nación
independizada de Gran Bretaña hacía pocos años, y hasta llegaron a ofrendar su
vida luchando por ese ideal, que poco después fue minimizado al despertar una
conciencia nacional fundamentalmente independentista.