viernes, 18 de octubre de 2013


Una reflexión sobre represión


Eduardo Lara Peniche

Después de haber estado en uno de los hechos más bochornosos en la historia de Cancún y ante la irracional agresividad de los integrantes de las fuerzas policiacas, considero importante hacer una reflexión sobre el comportamiento de los ciudadanos contratados por el gobierno para lastimar, ofender y hasta humillar a sus semejantes.
La represión criminal realizada en contra de los trabajadores de la educación, madres de familia y transeúntes, el pasado lunes 14 de octubre de 2013, en el palacio de gobierno y sus inmediaciones, las cuales incluyen el parque de las lonas (antes de Las Palapas) y la avenida Yaxchilán, en Cancún, nos debe de hacer entender que en Quintana Roo no existe un gobierno democrático, en su lugar se impuso una dictadura, la cual utiliza a los ciudadanos, para reprimir a otros ciudadanos, gracias a la ignorancia que el gobierno de los tres niveles, promueve desde el sistema educativo nacional.


Sin la intención de ofender y mucho menos difamar a los ciudadanos que integran las llamadas fuerzas de seguridad, los ciudadanos civiles debemos de entender de una vez por todas que la lucha del magisterio es una lucha justa, un movimiento social que tiene como fin último, sacar a nuestra nación de la gran ignorancia que se promueve desde el sistema educativo, para garantizarle a quienes se apoderan de las instituciones gubernamentales que podrán hacer y deshacer a sus anchas, puesto que con el dinero que los ciudadanos pagan como impuesto al gobierno, quienes dicen respetar al pueblo y juramentan su compromiso de respetar las leyes que nos rigen como sociedad a la hora de asumir su cargo, utilizan la ignorancia y poca preparación académica de quienes por desgracia no tuvieron otra alternativa que contratarse como policías, a las órdenes de quienes se enriquecen a manos llenas, sin pudor, en tan sólo tres o seis años, y después viven de la ubre gubernamental en distintos cargos que por las buenas relaciones o una lanita de por medio, obtienen en subsecuentes administraciones públicas.

La saña, el rencor y las agresiones cuasi animales con que los policías municipales arremetieron contra docentes y ciudadanos que por desgracia tenían actividades que realizar en las inmediaciones del palacio municipal de Cancún, nos demuestra que el sistema educativo nacional no es, ni será, el espacio de aprendizaje que el pueblo de México requiere con urgencia, las agresiones salvajes de los policías, quienes equipados con casco, chaleco, espinilleras, escudos y botas, arremetieron con total irracionalidad contra todo aquel ciudadano que estuvo en la manifestación o por desgracia pasaba por el lugar o circulaba dentro de un radio de uno o dos kilómetros a la redonda, demuestra con bastante claridad el gran desprecio de quienes se han apoderado de los cargos públicos en Quintana Roo, al utilizar la manipulación de la ignorancia de esos ciudadanos que ante las pocas oportunidades de tener un trabajo digno y con salario suficiente para poder mantener a la familia, se contratan como policías.
Insisto, no pretendo desacreditar a quienes por diversas situaciones han ingresado a trabajar a la policía, puesto que en su mayoría, esos ciudadanos saben que quienes ocupan altos cargos en el gobierno los utilizan para  lastimar a sus familiares, amigos y todo aquel ciudadano que se manifieste en contra de los abusos de esos mismos ambiciosos y despiadados gobernantes, sin embargo, por su legitima necesidad de poder llevar mendrugos de pan a sus casas para saciar el hambre de sus hijos, y utilizo la palabra mendrugos debido a que el salario que reciben esos ciudadanos es miserable, violando con ello el artículo 123 constitucional, fracción VI, segundo párrafo, que  la letra dice “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”, por lo que aceptan, sin más remedio, obedecer las órdenes de quienes pretenden imponer sus intereses personales por sobre los intereses del pueblo.
Lo que nos debe quedar claro a los ciudadanos es que uno de los más graves problemas de nuestra sociedad son las campañas de desprestigio y encono que los gobernantes promueven desde todos los medios, descalificando y repudiando a todos los ciudadanos que representan la oportunidad social de cambiar las condiciones de abuso y corrupción que privan en todas las instituciones del gobierno, tan evidentes que el pueblo de México y de Quintana Roo ya está despertando y para evitar perder sus privilegios, quienes usurpan el poder democrático, utilizan a una clase social explotada y resentida contra la vida llena de limitaciones que el sistema político económico les ha obligado a vivir.
Concluyendo, y para que los estimados lectores puedan tener un espacio más amplio de análisis les aseguro que ni todos los maestros son flojos, ignorantes e irresponsables, ni todos los policías son corruptos, ignorantes y salvajes, puesto que tanto maestros como policías somos ciudadanos explotados por un sistema político que se beneficia con los desencuentros y agresiones que se provocan gracias a las maquiavélicas campañas de desprestigio social promovidas por esos mismos que viven con lujos que no merecen, con dinero que no ganan honestamente, por lo que imponen métodos sui géneris para que la sociedad se desprecie entre sí, aplicando exámenes de confianza a los policías y de supuestos conocimientos a los maestros, exámenes que están diseñados para justificar las mentiras de los gobernantes, asegurando que los policías no pasan su examen de confianza, por lo que son corruptos y los maestros ignorantes, mientras esos mismos que lo aseguran viven entre lujos, producto de la corrupción que fomentan en todos los espacios sociales.
ES CUANTO
Críticas y comentarios, se reciben en larapeniche@hotmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario