miércoles, 28 de noviembre de 2012


El Buen Fin en Cancún:
Culto al consumismo


 Víctor Galván

Dista mucho de ser comparado aún con el tradicional “Black Friday” que año con año se lleva a cabo en Estados Unidos y que, tras la celebración del Día de Acción de Gracias, marca el inicio de la temporada de compras navideñas, con súper rebajas que hacen que los compradores acampen a la entrada de los centros comerciales, que irrumpan en estampida a las tiendas o que literalmente se arrebaten los productos de mayor demanda; pero como bien dicen, El Buen Fin llegó para quedarse en México, así que deberemos acostumbrarnos a convivir con este nuevo sistema de compras creado para mover la economía y al sector productivo nacional.
Y si bien dista mucho de ser como el “Viernes Negro” norteamericano, la publicidad anticipada de este programa a través de todos los medios de comunicación posibles: radio, televisión, periódicos, revistas, Internet, redes sociales, rindió frutos y provocó que millones de personas en todo el país salieran a comprar y aprovechar las ofertas que este año se llevaron a cabo durante cuatro largos días, del 16 al 19 de noviembre, aprovechando el puente de la celebración de la Revolución Mexicana.
Y aunque las clases media hacia arriba fueron las que más consumieron, el Buen Fin alcanzó prácticamente a todas las esferas sociales, pues lo mismo pudo verse a gente comprando en prestigiadas y exclusivas tiendas departamentales, que en zonas comerciales populares como el Crucero. En total, más de tres mil empresas participaron en toda la entidad, de acuerdo al delegado de la Secretaría de Economía (SE) en Quintana Roo, José Julio Aranda Manzanero.
Familias completas aprovecharon los días de asueto en el trabajo y en las escuelas. Padres de familia con sus hijos recorrieron tienda tras tienda buscando las mejores ofertas y productos. Las principales plazas comerciales y la zona del Crucero fueron los puntos que más aprovecharon los cancunenses para adquirir todo tipo de productos, desde celulares, adornos y regalos para Navidad, hasta electrónicos pasando por la línea blanca, y las amas de casa fueron las que más entusiasmo mostraron a la hora de buscar ofertas.
Las zonas de comida rápida fueron como un oasis en medio de las arduas jornadas de compras, áreas de abastecimiento antes de proseguir con la incansable búsqueda en los aparadores iluminados con las más llamativas luces y grandes carteles que anunciaban ofertas de 20, 30 y en algunos casos hasta de 50 por ciento de descuento, claro, dependiendo del artículo. De esta forma, las tiendas y los empleados facilitaron la labor de búsqueda, pues con música alegre y a todo volumen como fondo, los vendedores buscaban “enganchar” al mayor número de clientes potenciales posibles, obvio, con el fin de ganarse la ansiada comisión, que para ellos fue como un bálsamo en esta temporada baja.

Días de caos

Si bien para muchos comercios estos cuatro días significaron un alivio económico, también fueron jornadas de caos, sobre todo en las plazas comerciales, donde desde temprana hora se formaron largas filas de automóviles tratando de ingresar a los estacionamientos. Esta situación se vivió particularmente en Plaza Las Américas, que pese a contar con el más amplio estacionamiento en toda la ciudad, resultó insuficiente para los miles de ávidos compradores que la abarrotaron. Abrirse paso en los pasillos fue cuestión de paciencia, había que ir paso a paso para recorrer los locales y también a la hora de pagar, pues se observaron colas enormes en las tiendas departamentales.

Bonanza dispareja

Y aunque en general la mayoría de los comercios registraron altas ventas y los sitios más visitados fueron plazas como Las Américas, La Gran Plaza, Las Tiendas, la zona comercial del Crucero, tiendas departamentales y supermercados como Wal-Mart, Comercial Mexicana, Soriana, Chedraui, Aurrerá, principalmente para la compra de ropa, bisutería, calzado, productos electrónicos como televisiones con pantallas LCD, laptops, consolas de videojuegos, tablets, artículos de línea blanca como lavadoras y estufas, no todos pudieron presumir de grandes beneficios, como los llamados “cerillos”, quienes lamentaron que en esta ocasión tuvieron menos actividad y ganancias incluso que en días de quincena, y se conformaron con ver cómo muchos compradores salían de las tiendas con los carritos repletos, pero de artículos que no necesitaban ser empacados.
Un sector que tampoco tuvo cuentas alegres fue el restaurantero, que registró bajas ventas pese a que también aplicó descuentos, como lo indicó la presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y de Alimentos Condimentados (Canirac) en Cancún, Gabriela Delgado Tiempo, quien afirmó que las expectativas estuvieron un 15 por ciento por debajo de lo habitual en días de fin de semana normales o de quincena, ya que la gente le dio prioridad a comprar otro tipo de productos; y aseguró que aunque muchos seguramente salieron con cara de satisfacción de los establecimientos comerciales, lo que les espera en los próximos meses no será igual de satisfactorio, pues deberán pagar las deudas adquiridas en las “promociones” que ofrecieron muchos de los negocios a plazos mediante el uso de tarjetas de crédito.
Sin embargo a nivel nacional la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servitur), dio a conocer que "El Buen Fin" rebasó la meta de 140 mil millones de pesos en ventas adicionales a un fin de semana tradicional y que este año se lograron ventas superiores al 40% de lo alcanzado en 2011 e incluso en algunas ciudades la cifra alcanzó hasta 300%, siendo beneficiados además del comercio, los servicios y el turismo; otros giros, como viajes de crucero con tarifas preferenciales; boletos al tres por dos en espectáculos, cines y teatros; descuentos en televisión por cable, entre otros muchos.
Pese a todas estas cifras optimistas, la principal meta para las próximas ediciones de El Buen Fin deberá ser orientar a la gente a que planifique y compre los productos que realmente necesite y no dejarse llevar por “espectaculares” descuentos y ofertas que pueden resultar engañosas, pues El Buen Fin debe mover la economía de una forma razonable, no impulsiva.
Comentarios: jon64_vic@hotmail.com

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